Las pedagogías alternativas son vías de escape al sistema educativo tradicional, que ofrecen respuestas a algunas de sus carencias, como la transversalidad de la educación emocional, las garantías de un adecuado proceso de aprendizaje de todos y todas o mostrar que los errores forman parte del fenómeno del aprendizaje y por ello no han de evitarse, entre otras.
Cada vez son más los padres, las madres e incluso profesionales de centros educativos tradicionales, los que se preocupan por conocer estas formas alternativas de enseñanza y aplicar algunos de sus preceptos dentro de sus casas y aulas, razón por la cual me parece interesante reflexionar sobre los principales puntos de algunas de ellas.
Escuelas activas: parten de la premisa de Rebeca y Mauricio Wild sobre la escuela tradicional y su incapacidad de educar a niños y niñas en la resolución de problemas reales de la vida adulta. Para paliar este problema, construyeron el centro Pestalozzi, que pretende:
– Crear un ambiente en el que los niños permanezcan llenos de curiosidad y crezcan seguros de sí mismos y de su entorno.
– Fomentar la experimentación y conseguir un aprendizaje con sentido.
– Valorar los procesos de aprendizaje en lugar de tener un plan educativo fijo.
Escuelas Changemaker: el centro escolar es un agente de cambio cuyo fin es la transformación social. Entienden la educación a través de:
– Fomento de la empatía, el trabajo en equipo, la creatividad y la resolución de problemas.
– Desarrollo capacidad de liderazgo, proactividad y búsqueda del bien común.
– Inclusión en el cambio de los padres, madres y personal docente.
– Centrarse en la persona no en los contenidos.
– Promoción del aprendizaje activo.
– Considerar como oportunidad de aprendizaje todo lo que rodea al centro.
Escuelas Montessori: siguen el método creado por la pedagoga María Montessori en Italia.
– Desarrollo de la iniciativa y la capacidad de respuesta con un material didáctico concreto, adaptado a sus aficiones y proporciones físicas y para el ejercicio de los sentidos.
– Diversificación del trabajo y máxima libertad para aprender por sí mimo y a su ritmo.
– Desarrollar la autonomía del niño y la niña en su propio entorno.
Escuelas en Reggio Emilia: Emilia es una provincia italiana devastada en 1950 por la II Guerra Mundial, en la que las casas de acogida fueron convertidas en escuelas. Sus pilares son:
– Poner en valor la investigación, la reflexión y el desarrollo de la práctica frente a la generalización de datos.
– Ofrecer ambientes diferenciados para niños y niñas, trabajadores y trabajadoras y familias y por lo tanto adaptar la escuela a las necesidades de cada colectivo.
Escuelas Waldorf: se basan en la obra, ideas y aportaciones de Rudolf Steiner. Principios:
– La escuela debe educar para alcanzar las demandas de una sociedad industrial.
– La base de la educación es que los niños y las niñas gobiernen su propia vida.
– La teoría educativa y la metodología han de estar al servicio del autogobierno.
– La atención a los niños debe ser individualizada.
– Las prácticas educativas deben ser activas.
No son las únicas, ni mejores o peores, pero sí deben conocerse y muchos de sus preceptos además, probarse y aplicarse en los contextos convencionales.
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